[11/11/2009]
Pies en el suelo
Nunca pensé que acabaría llenándome las manos de tiza escribiendo en la pizarra por enésima vez como se hace el saxon genitive o las reglas de acentuación de diptongos e hiatos.
Yo que me horripilaba seguir los pasos de mi madre, yo que me negaba a aceptar el puesto en el Regina Coelli y ni me dignaba a dejar mis cartas de recomendación en el departamento de personal del Instituto Cervantes en Holanda... yo que decía "jamás daré clases y menos a niños".
Quién me ha visto y quién me ve, volviendo a los origenes, a esos pasillos que rodean tranquilos jardines interiores, a los pies del árbol centenario que tanta compañía me hizo en las largas horas de espera y reflexión, a aquella aula en la que una monja nos hablaba del hereje de Nietze (y gritando las grandezas de Dios a través de su micrófono portátil)... sólo que ahora soy yo la que pasea en por la platea subida a mis botines de institutriz tratando de enseñar algo a lo que será el futuro del mundo.
No es una tarea fácil, he pagado la novatada y me ha tocado un curso complicado al que me cuesta imponerme. Es lógico, no va con mi carácter eso de imponer respeto a través de una dictadura... bueno, lo fue, pero ya lo había olvidado.
Pero es un precio justo a pagar, he conseguido trabajar casi full time (los demás han pasado años trabajando un par de horas a la semana y vigilando el comedor para llegar donde yo estoy), he entrado por la puerta grande recomendada por todos lados simplemente por ser yo. Ahora me toca demostrar que realmente me lo merezco, que doy la talla, que soy mucho más que "la hija de...".
Además tengo un sueldo magnífico que me permite comprarle caprichos a mi familia, La Crème, ropa, bolsos, zapatos, ir al teatro, tener cenas decentes con mi Sabandija y ahorrar para, en un futuro no muy lejano, poder tener mi propia casa.
No está nada mal lo que he conseguido pero ha sido demasiado fácil, ahora me queda lo más duro: conservarlo.
[07/08/2009]
Tan sólo tú
(para siempre)
Hacía varios días que no hablábamos más de un minuto seguidos, en el trabajo me han ido fatal los últimos días, estoy agotada de cansancio, me da dolor de cabeza del calor y de pensar que mañana me toca hasta las 10 de la noche...
Y entonces me has llamado y cuando he escuchado tu voz me he quedado en estado de shock. Como si fuese la primera vez que la oyera, como si hubiera olvidado que a más de 2000 km hay alguien que me lleva esperando un año. Como si de repente fuera consciente de que aunque a menudo me sienta sola, realmente no lo estoy... me hubiera gustado compartir ese momento contigo, de hecho en aquel momento lo que salió de mis labios fue "te quiero..." pero no lo escuchaste, o no lo entendiste.
El caso es que te conozco lo suficiente como saber que no era el momento de decirte que gracias a esa llamada me he vuelto a recordar por qué sigo y aguanto y lucho. Que me he dado cuenta de lo muchísimo que te echo de menos, de lo que me haces falta...
Te conozco y no era el momento, no sabes entender esas cosas por teléfono o por skype. No sabes demostrarme que me quieres y me adoras si no es en persona... y por tanto tampoco entiendes cuando yo trato de hacerte llegar mis sentimientos... ¿o será que sí que lo haces y que, como pasa cuando yo lo hago, se quedan por el camino?
Supongo que cuando hay tanta distancia, cuando hay tantos países y mares de por medio el cariño se va desgastando por el camino y cuando llega a su destino solo queda la frustración de no poder tenerte delante de mí para dejar de hablar y, simplemente, abrazarte.
En estas circunstancias, lo que hace que funcione, es la fé y los buenos recuerdos. La fuerza de cada uno... y espero que esta llamada me de la necesaria para aguantar estos días que nos quedan. Llevo un año esperando y no quiero joderla al final, quedando TAN poco.
Tengo dudas sobre si tus sentimientos seguirán intactos. Tengo miedo de que a ti también se te hayan olvidado. Tengo miedo de volver y atarme a través del mundo laboral. Tengo miedo cada vez que me dicen "¿te vuelves para siempre?"...
Sé que ya tengo edad de sentar la cabeza, pero me da miedo hacerlo en el sitio equivocado... tengo miedo de comprometerme, tengo... yo... me hace pensar. ¿Por qué tengo miedo de encontrar un trabajo para toda la vida y en cambio estoy deseando que me pidas que esté contigo para siempre?
[02/08/2009]
Sola
Me siento muy sola, me siento realmente sola. Me escribes un mensaje para decirme que me echas de menos pero no eres capaz de encontrar un hueco, no para llamarme tú... sino para que te llame yo.
Debe ser porque ayer trabajé 11 horas y hoy 12, porque esta mañana me levanté y me acababa de venir la regla o, un cocktail de todo esto unido al hecho de que hace 3 días que sólo te comunicas con un mensaje al día porque... ¿por qué? yo siempre he sacado hueco para ti, siempre, incluso aunque tuviera que mentirle a mi madre en la cara, ¿por qué no eres capaz de dar la cara por mí?
Y qué te puedo decir... últimamente cuando sueño contigo sólo tengo pesadillas y anoche tuve por fin un sueño agradable... en el que acababa besando a otro. Creo que es obvio que todo mi ser se rebela ante tu negligencia, pero yo te quiero y no es momento de ultimátum, no ahora que por fin se acerca el fin de este año tan largo (y sí, con tantas cosas buenas juntos y por separados pero hoy me pesan más las malas) y que tendremos tiempo de sobra para discutir sobre temas importantes... suponiendo que en el mes que nos queda no me harte de esta absurda situación y te acabe mandando de vuelta con tu madre.
En fin, voy a acabar de ver la peli y a dormir... mañana será otro día y si sigue igual la cosa, pues...
[18/07/2009]
Siempre que quiera
Me compré un bolso de Juicy Coutûre para sentirme mejor. En una tarde me había fundido la paga de la cafetería y un buen pico del sueldo del otro lado. Quiero y tengo que ahorrar para poder pagarme el máster y sobrevivir hasta que vuelva a encontrar trabajo una vez vuelva a casa, aún así en un mes me he gastado más dinero en ropa y complementos de lo que he hecho en toda mi vida... y no he gastado más porque tengo pocos días libres y dos de ellos los pasé prácticamente durmiendo.
Además, tras una semana acostándome con hambre para ver si pierdo todo lo que he engordado desde que me mudé, hoy doy gracias de tener la nevera vacía, porque estoy a punto de comerme hasta el detergente de la ropa.
Supongo que es mi crisis mensual, supongo que es que la distancia de vez en cuando me pasa factura. Supongo que es que necesito que me abrace, que me diga que me quiere, que me bese y me acaricie como si fuera lo más importante y valioso que existe en el mundo... pero aunque sé que me quiere, que le importo y que, aunque no lo reconozca, quiere pasar el resto de su vida conmigo... me falta algo. Y por no buscar ese algo debajo de las piedras, dejo seca mi cuenta bancaria y me quedo encerrada en casa esperando esa llamada.
¿Siempre que quiera...?
Venga, por favor, llama.
[17/05/2009]
Hot 'n Cold
Y me levanto con ese pensamiento golpeándome la cabeza, no dejándome tranquila ni para desayunar. No, no está bien. No está nada bien. ¿Cómo iba a estarlo?
Echándote de menos y huyendo de ti a la vez. No queriendo que me escribas pero deseando que lo hagas. Haciéndote llegar palabras bonitas y pensamientos positivos cuando yo, ahora, me estoy hundiendo más y más.
¿Te quiero?
Sí.
¿Para siempre?
Es probable.
¿Qué falla entonces?
Querer, a veces, no es suficiente.
¿Y qué solución propones?
Dejarlo y destrozarme el corazón o seguir adelante y destrozar nuestro futuro también.
No, claro que no sé qué va a suceder. No sé si realmente será así. No sé si hay una luz y es sólo que ahora no la veo. Pero sé que la vida no da segundas oportunidades, que las decisiones que tome ahora van a cambiar el curso de nuestras vidas... y tengo miedo de hacernos daño. Más a ti que a mí. Tengo miedo de hacerte llegar hasta aquí para que luego no nos entendamos y haberte hecho perder los mejores años de tu vida.
También me da miedo seguir y renunciar a tantas cosas y, con los años, arrepentirme. Porque dime, cuando las cosas no salen bien, ¿perdura el amor? Me da miedo levantarme un día y mirarte con odio. Me da miedo querer arrepentirme de pasar toda una vida contigo.
Pero hoy lo que me da miedo es pasarla sin ti. No se trata de recoger los pedazos de un corazón roto y pegarlos, eso ya lo sé hacer. Se trata de que si la realidad me obliga a renunciar al amor de mi vida no voy a volver a querer otro. No quiero a otro que no seas tú. No quiero que nadie más me haga sentir como lo haces tú. No quiero saber si aún puedo volver a cazar, no quiero saber si hay alguien por ahí que me haga sentir mejor que tú.
Todo esto me está haciendo ya daño. No me deja dormir. No me deja disfrutar de mi día a día. Me tiene sin energía alguna... y trato de que no te des cuenta, porque ahora más que nunca necesitas olvidarte de todo lo demás y centrarte en forjar tu futuro. Jamás me perdonaría si las cosas no salieran por meterte en la cueva oscura conmigo.
Y lo he debido lograr, porque no te das cuenta de nada. Estás tan en tus cosas que me haces menos caso de lo normal, cuando ahora yo lo que necesito son fuertes dosis de atención, cariño y mimos... así que ahora estoy sola frente a una Bestia contra la que, en teoría, deberíamos luchar juntos. Quizá si lo hiciéramos ganaríamos... o quizá no. Así que de momento elijo dejarte a salvo en tu mundo, conformándome cada vez con menos, perdiéndome yo cada vez más...
Y si el Sacrificio no es amor, si esto no es amor... entonces el amor no existe.
[18/12/2008]
All I want for Xmas...
Se acabó la espera, hoy vuelvo y mañana a esta hora quizá esté de camino a esa cita que tanto tiempo llevo esperando.
Se me ha hecho eterna la espera, pero no me arrepiento... he aprendido lo mucho que me importaba realmente y estos cuatro meses aquí, aunque no haya sido (por las circunstancias) como esperaba, no los cambiaría por nada del mundo. Ahora me vuelvo 3 semanas a casa, a confesarle a mi madre que hay una Sabandija en mi vida, a estar con dicha Sabandija, a estar con mi Baby, con mi hermano, con mis padres, con mi gata, con mi gente...
Estas Navidades serán inolvidables.
[03/12/2008]
Damned...
Maldigo lo que me hizo hablar de felicidad, maldigo mi maldición, maldigo la suerte que me da la espalda, maldigo que no se de cuenta de que en unos días está cargándose lo que tardé meses en construir. Maldigo su sinceridad, maldigo las circunstancias y, sobre todo, maldigo que todo esté yendo tan mal cuando queda tan poco para el reencuentro...
Maldigo la Distancia que nos separa y me impide decirle todo lo que me duele, que me está haciendo daño con su actitud y que está minando la confianza y mis ganas de volver a verle.
Maldigo con la esperanza de comerme mañana cada unas de mis maldiciones, maldigo para que, al perder así mi orgullo, pague el precio necesario para recuperar la sonrisa. Para recuperar lo que nos hace especiales.
Le maldigo por no ser consciente, por hacerme sentir a veces que da por sentado mi cariño, por no ver que estoy mal.
Y yo sólo quiero volver a recuperar la ilusión por ese día 19...
Pero esta noche no me esperes donde siempre, porque no acudiré a la cita. Prefiero soñar que paseo por una ciudad gris y triste acompañada por almas torturadas. Sólo ellas son capaces de entender mi dolor porque, como me dijiste, somos más dramaturgas que otra cosa... y eso no se puede cambiar.
[30/11/2008]
Medio año
Seis meses con la Sabandija, cuatro en Holanda y demasiados el dolores de cabeza en muy poco tiempo.
Cuando tomo tantas pastillas para el dolor de cabeza en tan pocos días es porque algo no va bien, siempre ha sido así.
Probablemente no sea importante, pero ayer confesaste haber roto una promesa y son ya las 18:30 y parece que se te ha olvidado nuestro aniversario... no puedo pensar claro, me duele demasiado la cabeza.
[26/11/2008]
Con dedicatoria
Hoy escribo a punta de pistola.
Quien haya sabido seguirme el rastro a lo largo de los años habrá visto cambiar mi estilo de prosa, lo que contaba, lo que dejaba de contar. Me habrá visto crecer por dentro y por fuera (aún es muy pronto para decir madurar) y habrá notado que desde hace ya algún tiempo tengo esto abandonado... y si lee todo lo que escribí antes de hacerlo, verá que no tenía nada más que decir.
Supongo que ya es oficial: se me ha secado la inspiración. Por más que lo intento no logro volver a escribir a menos que hable de mi Sabandija, pero es todo tan cursi y ñoño (mmm... me encanta saber usar la ñ en el teclado guiri), tan superficial, que paso de hacerlo... porque este es mi santuario, aquí he escrito mucho sobre muchas personas y aunque podrías escribir libros sobre lo que él me hace sentir, no me parece buena idea.
Es tonto, lo sé, aquí hablé del Príncipe Requin, de Lucifer, la Rana, el Principito... de Él. Y, en cambio, no quiero hablar de mi historia de la Sabandija. Supongo que una parte de mí se niega a mezclarlo con mi pasado, porque él es especial. Pero la auténtica razón es que ya no puedo escribir porque ese dolor, ese vacío que tantos años me ha hecho escupir palabras con tanta energía y delicadeza, finalmente me ha abandonado.
Lo siento, estoy llena de la Sabandija, mi piel entera le respira incluso en la distancia y mis sentimientos me desbordan... no, ya no hay dolor, ni vacío, ni frío en los huesos (sólo manos heladas por la nieve y porque, de tanto no tocarte me duelen. Pero eso se arreglará el 19 de diciembre si Dios quiere).
Y no me arrepiento. Siento que el precio de este cuento tan bonito haya sido éste, pero lo pagaría las veces que haga falta si así me asegurará que nunca se acabase. Y si no me decido a cerrar bajo llave este lugar que tato habla de mí, es porque es posible que las circunstancias también acaben, al final, con esta historia y sé que, llegado ese momento, escribiré más que nunca, con más rabia que nunca. Con dolor desgarrador...
Pero hasta entonces pasaré mi tiempo disfrutando de lo que tengo y buscando opciones para evitar un posible final tan obsoleto a mi parecer (aunque debo reconocer que, siendo yo, no podría esperar otro final para mis mil y una noches...).
Así que perdonadme por no saber escribir y prometo intentar hacerlo más a menudo aunque sea para decir que ya tengo trabajo (aunque no sea lo que quería) y curso. Y tú, jovencita, vuelve o también cierro yo (porque sí, va dedicado a ti).
[02/10/2008]
Wachten
Dos meses esperando, sin trabajo, sin curso de idiomas... sin nada. De vez en cuando parece que voy a conseguir algo y, entonces, parece que todo me viene de golpe, a la vez.
Y en estos momentos me dicen que llegará un momento en el que deba elegir quedarme aquí o volver. Aún queda tiempo, aún no tengo nada seguro, pero yo sigo sin saber qué decisión tomaré llegado el momento. Un buen trabajo, dinero, mi propio apartamento... o volver a tu lado sin saber qué pasará, qué decisión tomarás cuando llegue el momento.
Pero aún no tengo nada claro, aunque hoy parece que mi espera ya llega a su final y que, al fin, voy a encontrar trabajo. Queda mucho tiempo y, bueno, ya llevamos 4 meses juntos (y 3 en la distancia).
Que sea lo que Dios quiera.
[19/09/2008]
En tres meses...
En tres meses, a esta hora, lo más probable es que esté enredada en los brazos de mi Sabandija, dándole todos los besos que llevo guardando desde que le dije adiós, dejando que este sentimiento que me llena se desborde y nos arrope.